El Corpus y los gigantes

Con esta situación "gigantera" en Europa se llega al año 1311, cuando el papa Clemente V instaura la fiesta del Corpus Christi, como elemento para combatir el ascenso de otras ideas alejadas de “la fe cristiana tradicional”.

Y a pesar de que no se explica como debe desarrollarse la celebración procesional, ésta pasa a ser en todo el orbe un desfile de elementos religiosos (muchos de ellos sobre "carros triunfales", adaptándolos sin embargo a los intereses de la fiesta).

De esta forma los gigantes, la tarasca, los cabezudos y todo tipo de fabulario se incorporan a la "Fiesta" que con el paso del tiempo va añadiendo nuevos elementos procedentes, especialmente, de las representaciones gremiales.

Esto, con el añadido de bailes populares, como la danza de espadas, hacen que dicha celebración tenga un gran interés para las clases sociales más bajas, puesto que en ella encuentran reflejados muchos de los elementos pertenecientes a sus costumbres y tradiciones.

Por lo tanto, como ejemplo, en el año 1430 ya se escribe sobre la presencia de gigantes en Ninove (Bélgica), en Bergen-op-Zoom (Holanda) en 1447, en Lisboa (Portugal) en 1450, en Dijon (Francia) el año 1454 y en Leicester (Inglaterra) el 1461.

En el reino de España se documentan en el año 1500 en Alcalá de Henares, en Girona el año 1521, en Sevilla el 1525, en Toledo en 1560, ....

Y como muestra de su presencia citamos también que en el siglo XV son documentados en Kunzelsau (Alemania), a lo largo del siglo XVI en Bozen (Italia), Zerbst (Polonia) y Sterzin (Suiza)

 

Barcelona (España).

Tailandia.