Evolución de los gigantes

Nacidas estas figuras al mismo tiempo en distintos lugares del mundo, no conectados entre si, era lógico que si evolucionaban lo hicieran también de formas diversas, a pesar de que coinciden, casualmente, en ocasiones.

Y la primera evolución remarcable es la aparición del caballete, un elemento que permite mantener el gigante en toda su altura, incluso cuando no se halla el portador en su interior, lo cual facilita el relevo y el descanso.

Este elemento ayudó a modificar el concepto de los gigantes, dándoles un aire más majestuoso y permitiendo incluir asideros en su interior para facilitar su movilidad y desplazamiento.

Con todo existen indicios de que este elemento, clave en el mundo gigantero, no se incorporó antes del siglo XII. Pero a pesar de las evidentes ventajas que comporta el caballete, este descubrimiento no ha sido efectuado en muchas de las zonas giganteras del mundo, por lo cual es rara su presencia fuera de Europa.

El proceso evolutivo continuó con la incorporación de una estructura interna, realizada inicialmente a base de aros de mimbre u otros materiales, que permitían dar cuerpo al gigante y que éste se hiciera proporcional en anchura respecto a su altura.

Posteriormente las estructuras de ropa y pieles que cubrían las antiguas figuras fueron substituyéndose por formas más rígidas, primero de madera (especialmente las manos y las cabezas) y posteriormente en papel mache.

Y ya tenemos a los gigantes tal y como los conocemos ahora en casi toda Europa, pero muy distintos de los que existen en la mayoría de lugares del resto del mundo.

 

Brasil.

Nigeria.