Arqueología gigantera

El origen de las figuras gigantes, tal y como las conocemos actualmente, debe buscarse en muy antiguos ceremoniales religiosos en los cuales aparecen con el fin de mostrar, por encima de la cabeza de los presentes y de esta forma magnificarlo, al "ser" o "diós" que representan con su imagen, haciéndolo presente al mismo tiempo mediante las danzas y cánticos rituales.

Esta formulación genérica es válida para muchos de los lugares en los 102 países en los cuales podemos hallar a los gigantes hoy en día, y que aparecen representados en los cinco continentes, mostrando una riqueza y diversidad impresionante.

En Europa, y otros lugares, fueron evolucionando desde estos orígenes, en un contexto de religiones paganas, hacia elementos didácticos y festivos: Didácticos al ser utilizados por los juglares y los teatros ambulantes para reforzar sus representaciones, y festivos porqué también se integran en determinadas celebraciones, en especial los carnavales.

Esta presencia popular propició que en la Edad Media fuera muy frecuente su presencia y también el enraizamiento entre las clases sociales populares.

Sin embargo dichas figuras eran muy distintas de las actuales, así como la forma en que eran portadas, puesto que comprendían desde una cabeza tallada de madera situada encima de una vara y el cuerpo envuelto con una tela, hasta estructuras de paja, sin representar a ninguna imagen específica, que después del ceremonial podían acabar quemadas.

Estas formas de representación, tan sencillas aún, se encuentran representadas en muchos lugares del mundo, en especial África y en algunas fiestas dentro de Europa.

 

 

Francia.

Suiza.